Miguel Ángel Blanco, espíritu de Ermua


Quiero expresar mi total repulsa contra todos esos individuos que creen tener el derecho de violar la vida de cualquier persona y mis condolencias a la familia de tantas y tantas personas víctimas de ETA.
NO puedes creer ser Dios ni un modelo a seguir cuando MATAS a cualquiera, hermano, padre, hijo o vecino.
NO eres nadie cuando impávido ríes ante el lloro de una madre desconsolada que ha perdido a su hijo de la noche a la mañana, sin conocerte de nada y por la espalda.
NO puedes creerte superior matando a un hombre que se dedica a defenderNOS a todos nosotros, sin distinción de raza, sexo y religión, que va por las calles con las manos vacías, y que quiere que tu tierra sea como la de él, pero en paz y sin sangre . Si ellos no lo hacen, ¿por qué tú sí, asesino?
¿Cómo puedes pensar que tienes en tus manos el crear un independentismo neutral y deseable para los que viven en él, cuando te dedicas a matar a sus hermanos? ¿Quién te ha dicho que le gusta lo que haces? ¿Quién os dio el derecho a llevaros Miguel Ángel Blanco y con él, el corazón de sus padres, hermana y novia?
¿No has llegado a pensar que ese joven que descansa ahora bajo tierra y ese otros que lo acompañan, se ganaban el pan sin molestar a nadie, haciendo su trabajo y sin abusar de ningún individuo?
¿Cómo NO te puedes conmover con esas riadas de personas con las manos en alto pidiendo libertad, con esos gritos de BASTA YA, ni con los lloros de sus padres?
¿Quién eres tú para matar a españoles que ni siquiera te conocen y lo haces a escondidas y por la espalda como un mísero asesino que eres? No eres español, no eres persona, eres etarra, eres un asesino.
“Miguel Ángel Blanco tenía veintinueve años cuando ETA lo secuestró el 10 de Julio de 1997, cuarenta y ocho horas después apareció herido de muerte con dos tiros en la cabeza en la localidad guipuzcoana de Lasarte. Era el secuestro número 78 de la banda terrorista ETA desde 1970, el número 10 de los secuestrados asesinados. El número 778 en la macabra nómina de muertos de la terrorífica organización.” (wikipedia.es)
Miguel Ángel Blanco, Ermua, 13 de mayo de 1968 – Lasarte, 13 de julio de 1997
Fundación Miguel Ángel Blanco
Su vida
Su muerte
Canción-homenaje a Miguel Ángel Blanco






Si yo me estremezco y se me humedecen los ojos cuando busco imágenes para el post, no puedo ni imaginar el enorme dolor que sintieron su familia y novia cuando se enteraron del secuestro. No digo ya cuando lo mataron, porque ETA agarra y mata, aunque sus víctimas nunca hayan hecho nada que perjudique a España ni a los español@s. ETA sabía perfectamente que, además de inadmisible para la democracia, el traslado de presos era imposible en ese plazo. Diez días antes, el 1 de julio, la Guardia Civil había liberado en una fulminante operación al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara. Seguramente usaron a Miguel Ángel para vengarse de la liberación del funcionario.
“Amatxo (mamá), si a mí me pasara algo así, yo prefería que me mataran”, comentó Miguel Ángel, en vísperas de su secuestro, ante las fotografías de prensa que mostraban el rostro cadavérico de José Antonio Ortega Lara, liberado por la Guardia Civil tras haber padecido un cautiverio de 532 días en uno de los zulos, “ataúdes vivientes”, que ETA reserva a sus rehenes.
Nunca hubieron unas manifestaciones tan multitudinarias en todo el país, desde el pueblo más pequeño hasta el más grande. Todos éramos iguales, no nos amedrentamos, salimos con las manos en alto a la calle; Miguel Ángel era tan joven y buena persona… Surgió así el Espíritu de Ermua gracias a su hermana que, en esos momentos estaba en Irlanda estudiando y se vino en cuanto supo la noticia.
El ejemplo cundió rápidamente por toda España. “Si somos muchos, no se atreverán, no tendrán la desvergüenza, el cuajo, la impudicia, de matarlo”, se decía el pueblo, que desfiló un día sí y otro también en los municipios españoles. ¿Un millón de ciudadanos serían bastantes, dos millones, tres millones? Se calcula que seis millones de españoles salieron a la calle durante el angustioso compás de espera colectivo de aquellas 48 horas.
La gente se abrazaba a los ertzainas y éstos se quitaban el verduguillo y mostraban sus rostros, como si el encuentro entre ciudadanos y policías anticipara el final del miedo vasco.
No hay placas, esculturas o crucifijos en el lugar del asesinato; -la modesta cruz de palo que ensamblaron algunas manos en su día fue eliminada por los amigos de los asesinos-, pero alguien ha grabado la señal de la cruz sobre la corteza del roble a cuyo pie Miguel Ángel Blanco fue abandonado, moribundo, cumplidas puntualmente las 48 horas que ETA dio al Gobierno para que acercara a sus presos a Euskadi.
Miguel Ángel formaba parte de las NNGG del PP. Yo también formo parte de las NNGG del PP y, no hago daño a nadie. ¿Por qué se lo llevaron a él? ¿Por qué lo mataron a él? ¿Qué daño hizo al pueblo vasco? ¿¿A eso llaman los etarras “libertad para el pueblo vasco”?? Son incapaces de negociar, son impávidos, son incapaces de tener un mínimo de corazón o bondad, son fríos, calculadores y asesinos.
Ese día, Miguel Ángel salía de comer en la casa de sus padres y, sería el último en que lo verían en persona. Se dirigía al Ayuntamiento, a defender sus ideales y luchar por unas ideas que mejoraran la calidad de vida de Ermua. Su espíritu sigue con ellos, con su familia, con su pueblo, con nosotros y con España.
Sus lesiones eran irreversibles y falleció hacia las tres de la madrugada del sábado 13 de julio en el mismo hospital de San Sebastián donde otro sanguinario etarra, Ignacio de Juana Chaos, se ha respuesto de su falsa huelga de hambre, en un régimen semi-turístico, gracias a un beneficio penitenciario concedido por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
España sigue recordando con rabia y angustia, pero también con emoción por el clima de unión que se alcanzó, los tres días que transcurrieron entre el secuestro del concejal del PP en Ermua (Vizcaya) Miguel Ángel Blanco y su asesinato a manos de ETA.
Con ETA de nuevo en las instituciones, rearmada y dispuesta a seguir matando después de al menos tres años de conversaciones secretas con el PSOE y con el Gobierno de Rodríguez Zapatero, el regreso a Ermua significa, no sólo la rememoración de uno de los momentos de mayor dignidad de la sociedad española, sino también la recuperación del único rumbo posible para acabar con el terrorismo sin entregar la libertad ni la justicia.
No luchaste por nada Miguel Ángel, te esperamos. La Laguna, Tenerife, Islas Canarias, España.
Fue un chantaje inhumano; no te mataron a ti sólo, nos mataron un poco a todos.

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